jueves, 18 de mayo de 2023

Alternativas más allá de la Relajación y la Meditación convencionales: cuando relajarte te pone de los nervios, ¿qué hacer?

 

En nuestra búsqueda constante de bienestar y tranquilidad, a menudo se nos insta a practicar la relajación y la meditación sí o sí. Estas técnicas tradicionales son valiosas y efectivas para muchas personas, pero no todos encuentran la paz interior y el alivio del estrés a través de la quietud y la introspección. Algunas personas incluso se ponen más nerviosas cuando intentan meditar o relajarse a propósito, sienten que no hacen nada y que pierden el tiempo. Si tú eres uno de ellos, no desesperes. No todos somos iguales. Por fortuna, existen alternativas refrescantes para aquellos que se sienten más nerviosos cuando se quedan quietos. Si sigues leyendo hasta el final, encontrarás ideas emocionantes y creativas que también te aportarán una sensación de bienestar y equilibrio, incluso si prefieres mantenerte en movimiento.

 

1.Ejercicio dinámico: corre hacia la serenidad

Para aquellos que encuentran la relajación en el movimiento, el ejercicio físico puede ser una excelente alternativa a la meditación. Correr, practicar yoga enérgico, bailar o hacer senderismo activo son actividades que te permiten liberar energía, mejorar la circulación sanguínea y liberar endorfinas, lo que puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo. Establece una rutina de ejercicio regular y experimenta cómo tu mente se aclara y te sientes renovado después de cada sesión.

El ejercicio físico (caminar, pilates, yoga, nadar, senderismo…), sube las endorfinas, también llamadas “hormonas de la felicidad” (y como su nombre indica producen en nosotros bienestar). Mejor aún si son al aire libre, solos o acompañados. Y es verdad que “mejor solos que mal acompañados”. Pero también es cierto que “mejor si hacemos deporte con algún amigo o familiar con el que nos sintamos bien y a gusto”. Es decir: los beneficios del ejercicio físico (adaptados a nuestros gustos – si no te gusta nadar, por ejemplo, pues haz pilates – y también hacer ejercicios que podamos realizar sin hacernos daño) son muchos, pero es mejor practicarlo por este orden: primero, con un ser querido, y si no se puede, pues solo/a.

 

2.Sumérgete en la creatividad: arte y manualidades

El arte y las manualidades ofrecen una forma maravillosa de expresión y relajación para aquellos que prefieren estar ocupados con las manos. Puedes explorar diversas actividades como pintura, dibujo, tejido, escultura, alfarería, origami, y manualidades de todo tipo. La creatividad libera la mente de preocupaciones y puede ayudarte a entrar en un estado de flujo, donde el tiempo se desvanece y experimentas una profunda sensación de bienestar.

Colorear, dibujar, pintar… El sonido del lápiz, la textura de la mina, la acción rítmica de la mano, el colorido: están relacionados con un importante grado de relajación. Es mejor que sean dibujos artísticos, (como paisajes o mandalas), sin figuras humanas, porque nos ayudan más a desconectar de los pensamientos cotidianos que puedan recordarnos alguna situación estresante.

Tejer, coser, bordar, bricolaje o manualidades… Trabajar con las manos, siempre que la actividad que hagamos nos guste y no haya prisa (o un plazo) por terminarla.

También puedes tocar (o aprender a tocar) un instrumento musical.

¡Deja que tus manos y tu imaginación sean tu guía!

 


3.Conéctate con la naturaleza: jardinería y horticultura

El contacto con la naturaleza tiene un efecto calmante y terapéutico. Si te sientes más en paz al estar al aire libre y en movimiento, la jardinería y la horticultura pueden ser actividades ideales para ti. Cultivar plantas, flores y vegetales te permite conectarte con la tierra, respirar aire fresco y participar en un proceso de crecimiento y cuidado. Ya sea en un jardín tradicional, un huerto o en macetas en tu balcón, la jardinería te brinda la oportunidad de relajarte, establecer una conexión con la naturaleza y disfrutar de los frutos de tu esfuerzo.

 

4.Explora el mundo culinario: cocina como terapia

La cocina puede ser una forma deliciosa y satisfactoria de encontrar bienestar. Experimentar con recetas nuevas, mezclar ingredientes y crear platos sabrosos es una actividad que involucra la mente y los sentidos. La cocina puede ser terapéutica, ya que te permite desconectar de las preocupaciones diarias y centrarte en el proceso creativo. Además, la satisfacción de disfrutar de una comida casera saludable puede mejorar tu bienestar general.

 

5.Estar con animales

Cuidado de animales (ojo, siempre que nos gusten). Acariciar a la mascota, jugar con ella, sacarla a dar un paseo… Simplemente tocar a un perro o a un gato, hace que se active nuestro sistema nervioso parasimpático, reduce nuestra presión arterial e induce a estados de relajación.

 


6.Lee o/y ve películas

¡Cuidado con esto! No me vale cualquier libro o cualquier película. Nada de crímenes o de historias de miedo, por mucho que te gusten. Si quieres relajarte y liberarte del estrés no es lo que te recomiendo, si no: historias sobre pasatiempos o actividades que te gusten y te hagan sentir bien (viajes, humor, ciencia-ficción, animales, romance…) pero que no sean dramas. A nuestro cerebro le cuesta distinguir entre lo real y lo ficticio, por lo que, si lee o ve historias tristes o estresantes, se va a sentir así… y es precisamente lo que no queremos. Sobre todo antes de irnos a dormir… ahí procura estímulos de bajo impacto emocional, que sean edificantes (que nos ayuden a ser mejores, como los libros de autoayuda o para aprender alguna habilidad).

 

¿Te han gustado las alternativas a la relajación y a la meditación más convencionales? Lo importante es dedicar al día, al menos unos minutos de nuestro tiempo en hacer alguna actividad que nos resulte gratificante, que nos recuerde quienes somos y que nos permita desconectar del estrés por el que estamos rodeados. Otro consejo que te doy son las técnicas de respiración. Para practicarlas no hace falta que te quedes quieto, por lo que no deberían ponerte nervioso. La respiración es un arma letal contra el estrés, es un recurso discreto (la llevas siempre contigo) y puedes ponerte en cualquier momento a practicarla, que la otra persona no tiene porqué enterarse de lo que estás haciendo y a ti te puede beneficiar mucho su uso. Simplemente con prestar atención al ritmo de tu respiración y hacerlo más lento, ya estarás mejorando tu estado emocional y físico.

Espero que este artículo te haya resultado útil. Bendiciones.

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