Los alimentos que comemos no
solo tienen un impacto en nuestra salud física, si no también en nuestra salud
mental y emocional. Es interesante saber que la forma y el aspecto de
ciertos alimentos pueden proporcionar una pista sobre los beneficios que aportan
a nuestro organismo. En este artículo, voy a mostrarte algunos alimentos
saludables y cómo su forma se relaciona con los beneficios que aportan.
Nueces para el cerebro
Las nueces son conocidas por
su forma similar a la de un cerebro, y efectivamente son un alimento
increíblemente beneficioso para la salud cerebral. Las nueces contienen ácidos
grasos omega-3, que son esenciales para la función cerebral y pueden ayudar
a prevenir la degeneración cognitiva relacionada con la edad.
Zanahorias para los ojos
Las zanahorias tienen una
forma alargada y puntiaguda, lo que puede sugerir que son buenas para la salud
ocular, como las células que hay en el interior de los ojos. Y, de hecho, las
zanahorias son ricas en betacaroteno, un nutriente que se convierte en vitamina
A en el cuerpo. La vitamina A es esencial para la salud ocular y puede
ayudar a prevenir la degeneración macular relacionada con la edad y la ceguera
nocturna. (Un punto importante a destacar es que conviene tomarlas hervidas
para extraer al máximo sus propiedades, al contrario que la mayoría de los
alimentos que son mejores en crudo).
Los kiwis para los ojos
Si partes un kiwi a la
mitad, puedes apreciar la semejanza con un ojo humano. Los kiwis son ricos en
antioxidantes, incluyendo luteína y zeaxantina, que se ha demostrado que tienen
propiedades beneficiosas para la salud ocular. Estos antioxidantes ayudan a
proteger los ojos de los daños causados por los radicales libres y reducir el
riesgo de desarrollar enfermedades oculares relacionadas con la edad, como la
degeneración macular.
Tomates para el corazón
Los tomates tienen una forma
redonda y suave, lo que puede recordarnos a un corazón, y su interior también
guarda cierta similitud. Además, los tomates son una excelente fuente de
licopeno, un antioxidante que reduce el riesgo de enfermedades cardíacas al disminuir
la inflamación y el colesterol “malo” (o LDL) en la sangre. (Al contrario
que la mayoría de los alimentos, que crudos es como mejor se absorben, en este
caso es mejor freírlos).
Aguacates para la piel y
también para el útero
Los aguacates tienen una
forma ovalada y una piel suave y sedosa, lo que puede sugerir que son buenos
para la piel. Los aguacates son ricos en grasas saludables y vitamina E,
que pueden ayudar a mantener la piel hidratada y suave, y reducir la
inflamación asociada con el acné.
Si abres el aguacate por la
mitad, contiene un hueso redondeado, por esto recuerda a la función del útero
en la mujer (sí, hay que echarle imaginación, lo sé…). Y efectivamente el
aguacate es la fruta perfecta para el útero, porque puede reducir las
posibilidades de cáncer de útero y ovarios dado su poder de equilibrio hormonal
en las mujeres. Además, cuenta con gran cantidad de ácido fólico, por lo
que es muy recomendable en mujeres que estén pensando en quedarse
embarazadas o durante los primeros meses de gestación. Además, consumir
aguacate tras el embarazo ayuda a volver al peso inicial de la madre antes del
mismo. Lo ideal sería que todas las mujeres tomaran como mínimo un aguacate a la
semana.
Brócoli para los pulmones
El brócoli tiene una forma
similar a la de un pulmón y, de hecho, es beneficioso para la salud pulmonar.
El brócoli es rico en antioxidantes y compuestos antiinflamatorios que reducen
el riesgo de enfermedades pulmonares como el asma y la enfermedad pulmonar
obstructiva crónica (EPOC y enfisema pulmonar).
Fresas para los dientes
Las fresas, si las partes
por la mitad, tienen una forma similar a la de los dientes (vistos también por
la mitad), y de hecho, son un alimento beneficioso para la salud bucal.
Las fresas contienen ácido málico, que puede ayudar a blanquear los dientes
de forma natural y a eliminar la placa bacteriana.
El apio y los huesos
El alargado y estilizado
apio tiene el aspecto de un hueso largo. Dado su alto contenido en vitamina K, aumenta
la masa ósea de nuestro cuerpo, y además es rico en calcio, otro
elemento imprescindible para la salud de nuestros huesos.
La naranja y el pecho
Si partes una naranja por la
mitad y ves la estructura mamaria (tanto de mujeres como de hombres) puedes
apreciar que sí se parecen en su forma. Las naranjas tienen un compuesto
llamado D-limoneno que ha demostrado ser efectivo en la prevención del
cáncer de mama, ya que los cítricos facilitan el drenaje linfático de las
glándulas mamarias.
El jengibre y el estómago
El jengibre, cuya forma
recuerda al estómago, es una hortaliza que estimula el páncreas, favorece la
secreción de enzimas digestivas que facilitan la digestión, ayuda a calmar
los dolores estomacales y previene las náuseas y los vómitos”.
Las setas, champiñones y los
oídos
Si te fijas, las setas
tienen parecido con los oídos. Además, dado el contenido de las mismas rico en vitamina
D, cuando las comemos aumentan la resistencia ósea, vital para los pequeños
huesos en el oído, y previene el riesgo de deterioro del sistema auditivo
originado por la edad, manteniendo el órgano auditivo fuerte.
Es cierto que algunas las
setas son venenosas. Es importante que las recoja alguien experto. Como
yo soy un tanto miedosa, prefiero los champiñones, que son muy fáciles de
distinguir del resto de setas venenosas y tienen características nutricionales
muy parecidas. (Es mejor comerlos cocidos que crudos, aunque no hay que pasarse
con la cocción o al asarlos).
Las judías y los riñones
Es innegable el asombroso
parecido entre el aspecto de una judía y el de uno de nuestros riñones. No en
vano son muy buenas para estos órganos depurativos. Las judías contienen fibra
soluble que puede ayudar a reducir los niveles de colesterol en la sangre, lo
que es beneficioso para las personas con enfermedad renal crónica. Además, las
judías son una buena fuente de varios nutrientes beneficiosos para la salud
renal, como el magnesio, el potasio y el ácido fólico. El magnesio y el potasio
pueden ayudar a reducir la presión arterial, que es un factor de riesgo para
la enfermedad renal, mientras que el ácido fólico previene las
complicaciones renales en personas con diabetes. (Pero ojo, porque en
determinados momentos de la evolución de la enfermedad renal, el potasio puede
no ser conveniente… es más para prevenir).
Los higos y el sistema
inmune
El interior de un higo puede
parecerse al interior de un ganglio linfático, y es efectivamente, un protector
del sistema inmunológico de nuestro organismo. Los higos contienen muchos compuestos
antioxidantes que pueden ayudar a proteger las células del cuerpo del daño
causado por los radicales libres. Esto fortalece el sistema inmunológico
y reduce el riesgo de enfermedades crónicas.
Seguro que hay más alimentos
con formas que nos ayudan de diferentes maneras, pero me ha parecido curioso
ofrecerte alguno de estos ejemplos, para que veas cómo la madre naturaleza vela
por nosotros y nos ofrece fáciles soluciones (y sobre todo formas de
prevención) para mantenernos sanos y fuertes.
En resumen, quiero que te
quedes con la idea de que la
forma y el aspecto de los alimentos pueden proporcionar pistas claves sobre los
beneficios que aportan a nuestro organismo. Al incorporar una
variedad de alimentos saludables en nuestra dieta, podemos obtener una amplia
gama de beneficios para la salud física, mental y emocional. Así que, la
próxima vez que elijas tu comida, presta atención a su forma y piensa en los
beneficios que aportará a tu cuerpo.
Come dando gracias
por aquello que tienes en el plato, hazlo sin prisas, relajado, sin la tele y
sin el móvil, disfrutando del sabor de los alimentos y de aquellos que te
acompañan a la mesa (incluso si estuvieras tú solo/a).
Está comprobado que estos actos sencillos hacen que absorbas mejor los nutrientes
y que la comida te siente mejor.





No hay comentarios:
Publicar un comentario