¿Alguna vez has sentido que
tu estado de ánimo cambia dependiendo del color de la ropa que usas? No estás
solo. La psicología del color ha demostrado que los
colores tienen una gran influencia en nuestras emociones y estados de ánimo.
En este artículo, quiero hablarte sobre el poder del color en la ropa y cómo vestir de blanco o colores claros puede ayudarte a alejar
la negatividad y protegerte.
Sigue leyendo hasta el final y lo comprenderás.
El color negro y los colores
oscuros inconscientemente se asocian con la tristeza, la muerte y la
negatividad. Piensa en las películas de terror, en las
que el villano usa ropa negra u oscura para dar miedo. También está el hecho de
que, en los funerales, la mayoría de las personas visten de negro para mostrar
respeto y luto (esto es justo lo contrario de lo que deberíamos hacer… cuando
estamos tristes y vestimos de negro, nuestra vibración baja todavía más. Si
te parece una falta de respeto ir de colores claros a un tanatorio, por lo
menos ponte algo blanco debajo de la chaqueta). Por otro lado, el color
blanco se asocia con la paz, la pureza y la positividad. ¿Cómo se suelen
representar a los ángeles buenos? Como niños vestidos de blanco y con alitas…
pues por algo será. Y, si te fijas, en los hospitales se usa ropa blanca para
dar una sensación de limpieza y tranquilidad, pero no solo es por eso… también
es una forma de protección, contra todo lo que allí se ve (pacientes que
mueren, gente sola y sufrimientos diversos).
María y Jesús de Nazaret,
dos de las figuras más importantes de la historia, a menudo se representan en
ropa blanca y en tonos claros. Esto se debe en parte a su asociación con la
bondad, la paz y la santidad. En contraste, Hitler, uno de los seres humanos
más oscuros y malvados de la historia, a menudo se representa con ropa negra. En
su caso, el color negro se asocia con su ideología nefasta y la muerte y
destrucción que causó.
Pero más allá de las
asociaciones culturales y simbólicas de los colores, hay una explicación más
científica de por qué los colores claros y brillantes pueden ayudarnos a
sentirnos más positivos. Los colores brillantes
y claros reflejan la luz, lo que nos hace sentir más alerta y despiertos.
El blanco, en particular, refleja todos los colores del espectro y por
lo tanto tiene un efecto estimulante en nuestro cerebro. Además, los colores
brillantes y claros son más llamativos y hacen que nos sintamos más
seguros y seguras.
En cambio, los colores
oscuros absorben la luz, lo que puede hacernos sentir sombríos y apagados
(sobre todo si abusas de ellos, es decir, si siempre vas vestido de negro).
También pueden hacernos sentir menos visibles o menos notables, mermando
nuestra confianza y autoestima. ¡Aunque el negro te haga parecer más delgado/a
es una trampa para que lo uses, pues reduce tu energía! Ojo con esto de no
usar el negro: que me refiero a esas personas que visten a diario de color
negro (no pasa nada porque te lo pongas un día puntual… aunque mi consejo es
que no lo hagas).
En mi experiencia en el
campo de la Psicología, puedo afirmar que si alguien viste de negro a diario y
lo usa como único color exclusivo: o bien tiene una depresión, o bien va a
tenerla al cabo de unos meses.
Entonces, ¿cómo podemos
aplicar esto en nuestra vida diaria? Si te sientes negativo o deprimido, trata
de vestirte con ropa blanca o de colores claros (aunque te cueste). Si tienes una
entrevista de trabajo o una presentación importante, considera usar colores
brillantes (como el amarillo) y llamativos para aumentar tu confianza y hacerte
sentir más seguro. Si tienes una reunión social, elige colores que te hagan
sentir alegre y optimista, como el naranja claro. Si vas a reunirte con
mucha gente, escoge el blanco para rechazar la negatividad que te rodea y estar
protegido/a (cuanta más gente te rodee, más riesgo hay de que haya
alguien que no sea buena persona).
El color también es
importante a la hora de dormir, hay varias investigaciones, donde se comprueba
que la calidad y la cantidad del sueño es superior en personas que tenían las sábanas, el
camisón y/o el pijama de colores blancos y claros, en contraste con aquellos
que dormían con ropa de colores rojos y oscuros.
En este artículo te he
hablado de la influencia sobre todo del color de la ropa… pero también
influye el color el mobiliario de tu casa y sobre todo el color de tus paredes.
Lo mejor siguen siendo los tonos claros, que aportan luminosidad a tu entorno y hacen parecer más amplias las habitaciones.
Como anécdota, te diré, que en el siglo XIX hubo la moda de pintar las paredes
de color rojo fuerte… y fue una de las épocas en las que más aumentaron las
crisis de ansiedad. ¿Coincidencia? Yo creo que no.
En conclusión, el color de
la ropa que usamos puede tener un gran impacto en nuestra vida emocional y
psicológica. Vestir de blanco o colores claros
puede ayudarnos a alejar la negatividad y sentirnos más positivos y seguros.
Así que la próxima vez que te vistas, considera el impacto emocional que los
colores pueden tener y escoge en consecuencia.



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