La gente escucha la palabra
“cáncer” y se echa a temblar… razones no les faltan, pero no está dicha la
última palabra. Con los avances en medicina y tecnología, si los unimos a una
correcta dieta, unos hábitos de vida saludables (cada uno en función de
nuestras posibilidades, gustos y situación vital actual), podemos curar o
frenar este proceso, hacer que sea una enfermedad crónica que se controle y que
no llegue a matar.
Siempre recomiendo la
meditación, la relajación, la risoterapia (aunque no te
apetezca reírte, es lo que le viene bien a tu sistema inmune, escoge pelis o
series que te hagan reír, nada de dramas), pasa tiempo con tus seres
queridos, acaricia a tu mascota, haz cosas que ames y te hagan sentir bien y
vivo... Hay que
mejorar más que nunca la salud de tu sistema inmune, para que combata la
enfermedad. Y se hace así.
Quiero señalar que cada
persona es única y cada tumor realmente también lo es… y los tratamientos
oncológicos de hoy día tienen esto mucho en cuenta, y tratan de hacerse lo más
individualizados posible. Te mandarán fármacos, te harán pruebas… siempre será
por tu bien, pero la última palabra la tienes tú. Si notas que alguna
medicación te viene mal, díselo a tu médico (antes de dejar de tomar el medicamento
por tu cuenta). Por ejemplo, si estás tomando altas dosis de corticoides y lo
quitas todo de golpe, puedes morirte. No intento asustarte, pero es cierto. Si
quieres eliminar una medicación, avisa a tu médico (para que te ponga otra
distinta en su lugar) y/o hazlo de manera progresiva, o como él te indique.
Puede que se enfade, pero eso da igual, que lo asuma… eres tú quien decide
sobre tu vida.
Lo que voy a contarte ahora
es, de modo general, cosas que he visto que vienen bien, que pueden ayudar, cuando
estás pasando por un proceso oncológico. Que conste que no me las he inventado,
son fruto de investigaciones científicas que hay en Pubmed. Paso ahora a
explicarte esta dieta de manera esquemática, señalando los siguientes puntos:
1.Alimentación vegetariana sin lácteos de origen animal y reducción
en el consumo de hidratos de carbono, especialmente glucosa (azúcar).
Utilizar libros de cocina vegetariana. Una de las principales teorías de
hacerlo así es porque el azúcar sería uno de los principales alimentos para las
células cancerosas.
2.Ingerir frutos rojos o morados (fresas, grosellas, arándanos,
moras…), ya que poseen polifenoles (potentes sustancias que tienen
propiedades antioxidantes, antiproliferativas y antiinflamatorias). Además de col,
lombarda, brécol, nuez, cebollas y manzanas.
3.Integra la remolacha y la aceituna negra también en tu
dieta, ya que también tienen dos tipos de polifenoles ampliamente estudiados.
4.Alimentos con vitamina C y betacarotenos. Ejemplos: cítricos,
zanahorias, mango, papaya, etc. El sistema inmunológico precisa de ellos
para funcionar a pleno rendimiento.
5.Cuando tenemos un cáncer, nuestro cuerpo necesita una alta
cantidad de polifenoles para ayudar al sistema inmune. No siempre podremos
obtener la cantidad necesaria solo con la dieta, por lo que es recomendable tomar
complementos dietéticos comerciales. Al menos, se recomiendan complementos de
resveratrol (recomiendo los comprimidos de Soria Natural, en especial los
que tienen la mayor concentración), quercetina y arándanos rojos. Busca
siempre los que sean ecológicos, que una marca reconocida en la que confíes y
mira siempre en los ingredientes los componentes añadidos que llevan (cuantos
menos, mejor).
6.Complementos de melatonina de 1,9 mg una hora antes de dormir.
Sí, la melatonina apoya al sueño, pero en los últimos estudios se ha
comprobado (no sólo que el dormir ayuda a nuestro cuerpo en la recuperación)
sino que tendría efectos beneficiosos a la hora de enfrentarnos exitosamente a
un tumor. (Yo recomiendo “la melatonina con 5-HTP acción retardada” de los
laboratorios KAL, porque, aunque es un poco más cara, sé que es un laboratorio
que ofrece calidad y que está a una concentración adecuada para que la
melatonina sea eficaz en nuestro organismo. Menos de 1,9 mg en un adulto tan
solo sirve de efecto placebo). No es adictiva (si la dejas de tomar no te pasará
nada).
7.Consume setas (pero
setas que estén bien recogidas seleccionadas para evitar las variedades
venenosas) y champiñones. Sus compuestos también contribuyen a mejorar
tu salud en este tipo de enfermedades.
8.El cacao puro (mejor si es ecológico y el único ingrediente que haya al mirar la lista de ingredientes del producto) también tiene un elevado nivel de proantocianidinas Se recomienda tomarlo, pero sólo sin leche y sin azúcar. (Yo añadiría un poco de bebida vegetal – antes llamadas “leches vegetales” – como de almendras, avellanas, etc).
9.Evita los alimentos procesados y la bollería industrial,
pues si te fijas en los ingredientes, muchas veces llevan de todo menos lo que
debería.
Se aconseja también realizar un consumo frecuente (mejor diariamente) de alimentos con alto contenido en polifenoles, en especial de arándanos o moras negras (de zarza o árbol) y aceitunas negras. Hoy día se considera que, específicamente, en los arándanos rojos se encuentra un polifenol, proantocianidina tipo A, con un gran poder antioxidante y de penetración (atraviesa la barrera hematoencefálica). Dado el fuerte sabor del arándano rojo hace que sea difícil su ingesta con una elevada frecuencia; por ello se recomienda tomar cápsulas de arándanos rojos que pueden encontrarse tanto en farmacias como en herbolarios. (A mí me gusta la marca de “Equisalud”, porque además lleva vara de oro y potencia los efectos del arándano rojo).
Vigila el no tomar carnes
rojas especialmente. Y solo de manera ocasional, pollo, pavo o conejo. El uso
de huevos es controvertido (aunque yo tomaría uno o dos a la semana, pues es
una fuente interesante de nutrientes). También es controvertido el uso de miel
para endulzar (puedes usar, en momentos puntuales, el sirope de dátil: lo
puedes hacer tú mismo incluso en casa. Dejas los dátiles a remojar una noche,
luego los bates y lo metes en un tarro de cristal en el frigo, para cuando
necesites endulzarte un poco la vida).
Los frutos del bosque,
arándanos, moras, frambuesas, grosellas, se pueden adquirir frescos o incluso
congelados.
Se ha de prestar atención
especial a aquellos nutrientes escasos e importantes como el kempferol (en la remolacha
roja y té verde) y el hidroxitirosol (en la aceituna negra y su aceite).
Si su ingesta cotidiana resulta complicada se recomienda acudir a complementos
alimentarios.
Hierro y vitamina B12. Su
déficit resulta frecuente en pacientes tratados con citostáticos
(quimioterapia). En estos casos, se pueden tomar también suplementos de hierro
y B12, yo abogo por tomarlos ya antes, como prevención. Ten en cuenta que una
dieta tipo vegetariana suele conllevar ya de por sí niveles bajos de estas dos
sustancias.
El apoyo familiar y
psicológico es tan importante como el tratamiento médico, tus hábitos o la
dieta. La Asociación Española Contra el Cáncer funciona muy
bien, y puedes pedir cita en cualquier momento si lo precisaras. No estás
solo/a, pide ayuda si la necesitas.
Si algo de lo que he puesto
aquí te ha ofendido, no era mi intención. Esta recopilación que he sacado de
otros compañeros de Medicina y de Pubmed, puede serte útil o no… Mi padre murió
hace poco y nunca siguió esta dieta (ni tampoco dejó de fumar), cada uno decide.
Es tu vida. No la de nadie más, por mucho que te quieran o se preocupen por ti.
Bendiciones.



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