La lavanda es una planta
originaria de la región mediterránea y se ha utilizado durante siglos por sus
propiedades terapéuticas y aromáticas. Además, la lavanda es conocida por sus
beneficios para la salud, la belleza y el bienestar emocional. Es una de mis
plantas favoritas, una de las bendiciones que nos regala la madre Tierra, o
Gaia, como es conocida por otras tradiciones.
Leyendas de la lavanda:
Los celtas antiguos la
consagraron a la diosa del aire, la diosa Aine, y al mundo de las hadas y los
silfos. Se les invocaba brindaran ideas nuevas, inspiración y guía, para lograr
nuestros sueños e ilusiones, aclarando nuestra mente y nuestras dudas.
Por otra parte, los romanos
relacionaron la lavanda con el dios de la comunicación, Mercurio. Este dios
rige el lenguaje y la necesidad de comunicación, y se ocupa de regular el
sistema nervioso. Puede que, por ello, la lavanda ha sido siempre una de las
plantas más utilizadas para equilibrar y relajar el sistema nervioso.
Así vemos que, en muchas tradiciones
de la antigüedad, se relacionó a esta planta con el elemento aire, el elemento
del mundo de las ideas, los pensamientos, las ilusiones y los sueños, pues
comprobaron que aportaba calma y sosiego a la mente (y a los pensamientos) y porque
ayudaba a que la persona que la tomara (u oliera) se sintiera en armonía y más
feliz.
*Propiedades de la lavanda
para la salud
La lavanda tiene propiedades calmantes y relajantes que la convierten en una excelente opción para
ayudar a aliviar el estrés y la ansiedad.
También se ha demostrado que la lavanda mejora
la calidad del sueño y reduce los síntomas de la depresión.
Además, la lavanda es bien conocida
por sus propiedades antiinflamatorias y
analgésicas. Se usa para tratar dolores
de cabeza, dolores musculares y articulares, y dolores menstruales.
La lavanda tiene propiedades
antioxidantes que ayudan a proteger la piel del
daño causado por los radicales libres. También se ha demostrado que la lavanda
ayuda a reducir la inflamación y la irritación
de la piel, por lo que es útil en el
tratamiento del acné y otras afecciones de la piel (psoriasis, eczemas,
quemaduras solares, etc).
Además, la lavanda posee
propiedades cicatrizantes y regenerativas,
lo que la convierte en un ingrediente popular en productos para el cuidado de la piel y el cabello.
Cómo utilizar la lavanda
Hay muchas formas de
utilizar la lavanda para aprovechar sus propiedades terapéuticas y aromáticas.
Aquí hay algunas ideas:
Aceite
esencial de lavanda: agrega unas gotas de aceite esencial de
lavanda a un difusor para disfrutar
de su aroma relajante (mira los difusores de Young Living, están hechos de un
material especial para maximizar las propiedades del aceite esencial y
disminuir los tóxicos del ambiente). Y nunca, nunca, uses un
quemador de aceites esenciales, estropeas el aceite y lo malgastas.
También puedes añadir unas
gotas a un baño caliente para ayudar a aliviar el estrés y mejorar la
calidad del sueño.
Té de lavanda:
prepara una taza de té de lavanda para ayudar a aliviar la ansiedad y mejorar
el estado de ánimo. También puedes echar una gota del aceite esencial de
lavanda de Young Living en agua templada (no caliente, porque se pierden
propiedades).
Aceite de lavanda para la
piel: mezcla unas gotas de aceite esencial de
lavanda con un aceite portador, como el aceite de coco, jojoba o el
aceite de almendras, y úsalo sobre la piel como un humectante natural.
Bolsitas de
lavanda: coloca bolsitas de lavanda en su armario o cajón para
mantener la ropa con un aroma fresco y relajante. También puede alejar a las
polillas, aunque yo prefiero el aceite esencial de cedro o el de menta para
eso…
Como sabéis, yo siempre
trabajo con los aceites esenciales de Young Living. El aceite esencial de
lavanda lo uso de distintas formas, una de ellas es echando
un par de gotas en la almohada para ayudar a conciliar el sueño (en
los niños se puede poner una gota en su peluche favorito).
Para el cuidado del cabello
y el cuero cabelludo, a parte del champú de lavanda de Young Living que es una
maravilla (especialmente para el cabello graso), si tienes otro champú que
sea de origen ecológico, puedes añadir unas gotas para calmar irritaciones en
el cuero cabelludo, ayudar al crecimiento capilar y prevenir la caspa, también
echar unas gotas en el acondicionador
que uses para dejar el pelo más suave.
Para reducir la ansiedad, el
estrés y mejorar el estado de ánimo, puedes poner una gota en un pañuelo y llevarlo contigo, o inhalar
directamente del frasco del aceite esencial de la lavanda… incluso hay
difusores para el ambiente, colgantes o incluso
pulseras difusoras con un trocito de
fieltro donde pones una gota y la llevas contigo todo el día. Y si tienes una roca porosa (como las piedras de lava) y
añades una gota, se empapará y su aroma te acompañará más tiempo. Así es como
yo lo uso.
La lavanda es una planta
versátil con propiedades terapéuticas y aromáticas que pueden mejorar la
calidad de vida de muchas personas. Desde sus propiedades calmantes y
relajantes, hasta sus beneficios para la piel y el cabello, la lavanda es una
excelente opción para aquellos que buscan una relajación o sensación de
bienestar casi inmediata, entre otras muchas maravillas.
En el círculo de Young
Living, se la conoce como “el arrullo de la madre” pues induce al sueño y hay
quien al oler la lavanda siente algo muy parecido al abrazo materno, a esa
seguridad que nos producía tener a nuestra madre cerca cuando íbamos a dormir
de niños.
NOTA: El tema de los olores es muy personal. A casi todo el mundo le encanta el olor de la lavanda. No obstante, si ése no es tu caso, pues no la uses. Hay más plantas de las que te puedes beneficiar.
Espero
que te haya gustado. Bendiciones mil.




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